Una de las facetas más sorprendentes y menos conocidas de la biografía de Pierres Vedel es su vinculación con el Santo Oficio de la Inquisición. La noticia procede de un proceso incoado en 1608 por algunos de sus descendientes para acreditar diversos aspectos relacionados con la vida y condición social del arquitecto navarro. Entre las declaraciones recogidas en dicho expediente se encuentra una referencia de gran interés:
«...que viviendo y edificando la dicha iglesia de Sancta Olalla el dicho quondam mase Pierres Vedel fue diputado en familiar del sancto oficio de la Inquisición de Valencia en dicho lugar y la misma familiatura y privilegio después de algunos años le fue confirmado por dicho sancto oficio...»
Este testimonio constituye la principal evidencia documental de que Pierres Vedel desempeñó el cargo de familiar de la Inquisición durante su estancia en Santa Eulalia del Campo, localidad donde residió mientras dirigía las obras de la iglesia parroquial.
La figura del familiar del Santo Oficio ha sido frecuentemente malinterpretada por la historiografía popular. Lejos de constituir un inquisidor propiamente dicho, el familiar era un colaborador laico de la institución, integrado en una compleja red de auxiliares que permitía extender la presencia de la Inquisición por amplios territorios. Su misión consistía en prestar apoyo a los tribunales inquisitoriales, acompañar a los inquisidores cuando era necesario, colaborar en la detención y custodia de los acusados y comunicar aquellas conductas que pudieran ser consideradas sospechosas de herejía.
A diferencia de otros oficiales del Santo Oficio, los familiares no percibían salario alguno por el desempeño de sus funciones. A cambio, disfrutaban de diversos privilegios jurisdiccionales y sociales que convertían la obtención de una familiatura en un elemento de prestigio dentro de las comunidades locales. Por ello, el nombramiento de Vedel no solo aporta información sobre su trayectoria personal, sino también sobre la consideración social alcanzada por el maestro navarro en tierras turolenses.
La Inquisición en el territorio turolense
Para comprender el significado de este nombramiento resulta necesario recordar la organización territorial del Santo Oficio durante el siglo XVI.
La Inquisición recibió su nombre del procedimiento judicial denominado inquisitio, caracterizado por la iniciativa directa de la autoridad en la investigación de los delitos, sin necesidad de acusación previa por parte de particulares. Concebida inicialmente como un instrumento para combatir las desviaciones doctrinales y las herejías, la institución fue implantándose progresivamente en distintos territorios europeos a partir del siglo XIII.
En la Corona de Aragón funcionaron cuatro grandes tribunales inquisitoriales: Zaragoza y Valencia, creados en 1482; Barcelona, establecido en 1484; y Mallorca, fundado en 1488. A ellos se añadieron posteriormente los tribunales de Sicilia y Cerdeña, integrados también dentro del sistema inquisitorial impulsado por Fernando el Católico.
Aunque la mayor parte del Reino de Aragón dependía del tribunal de Zaragoza, las diócesis de Teruel y Albarracín quedaron bajo la jurisdicción del tribunal de Valencia. Esta circunstancia explica que la documentación relativa a Vedel haga referencia expresa a la Inquisición valenciana y no a la aragonesa.
Las fuentes documentales permiten conocer incluso el número de familiares existentes en algunas localidades. Según la relación de familiares de la Inquisición valenciana correspondiente a 1567, publicada por Gonzalo Cerrillo Cruz a partir de documentación conservada en el Archivo Histórico Nacional, la localidad de Santa Eulalia contaba con seis familiares. Precisamente una de esas plazas fue la que, con toda probabilidad, ocupó Pierres Vedel durante los años en que residió en la población.
Vedel y las condiciones para acceder a una familiatura
La obtención de una familiatura no era automática. A mediados del siglo XVI, especialmente tras la Concordia de Valencia de 1554, existía una normativa relativamente precisa que regulaba las condiciones de acceso al cargo.
La primera exigencia era la existencia de una vacante. Dado que el número de familiares estaba limitado según la importancia demográfica de cada población, solo podían realizarse nuevos nombramientos cuando una plaza quedaba libre. En el caso de Santa Eulalia, donde existían seis familiares, debió producirse una vacante entre los años 1560 y 1566, período en el que Vedel residió en la localidad.
Además, los aspirantes debían reunir determinadas cualidades personales. Se exigía que fueran hombres adultos, generalmente mayores de veinticinco años, casados y vecinos del lugar donde desempeñarían sus funciones. También debían acreditar buena conducta, reputación social intachable y limpieza de sangre.
Pierres Vedel cumplía sobradamente todos estos requisitos. Era un maestro de obras de reconocido prestigio, casado con Clara Vizcarret y plenamente integrado en la comunidad local. La documentación conservada muestra además su estrecha vinculación con la vida religiosa de la época y su participación activa en las prácticas sacramentales exigidas por la Iglesia.
Tampoco su profesión suponía obstáculo alguno. Aunque determinadas actividades consideradas humildes o poco honorables fueron progresivamente excluidas del acceso a la familiatura, el ejercicio de la arquitectura y la dirección de obras constituían ocupaciones perfectamente compatibles con el cargo. De hecho, en el momento de su nombramiento Vedel ya había participado en algunas de las realizaciones constructivas más destacadas del territorio aragonés.
Su origen francés tampoco representó un problema. La prohibición expresa de nombrar familiares extranjeros no se promulgó hasta 1575, varios años después de la muerte del arquitecto. Por tanto, nada impedía legalmente su acceso al cargo durante su residencia en Santa Eulalia.
La suma de todas estas circunstancias explica que la candidatura de Vedel resultara plenamente aceptable para las autoridades inquisitoriales valencianas.
